Uno escucha los medios y, a través de internet y la maravilla de los blog, puede acceder a muchas opiniones sobre la realidad de Bolivia. Pero quise ir a las fuentes y preguntarle a una amiga residente en ese país. Una amiga que en su momento hizo muchísimo para que yo pueda seguir siendo un buen sacerdote (algo que nunca terminaré de agradecérselo). Lo que me contestó por email, luego de su autorización, se los comparto. Es otra opinión, pero con la mano en el corazón, la cabeza en la realidad y, sobre todo, mucho amor por su patria. Esta es la respuesta a mi pregunta ¿Y que opinás vos de todo lo que les está pasando?:
Es un desastre generalizado.
Primero porque cada sector está en su reducto, además, infranqueable, mirando al otro como el enemigo. Con arengas de ambos en contra del otro.
El gobierno tiene una capacidad, tanto de creatividad como financiera, para ametrallar a la población con propaganda, que siempre lleva odio, venganza, mirando al otro con ganas de matarlo, creando una guerra, que no es ninguna reivindicación, contra los “k´aras” que vienen a ser los gringos, induciendo a la población a odiar a quienes llevan apellidos no castellanos, sino polacos, de los países que eran de la ex URSS, llamándoles “extranjeros” como sinónimo de ladrones de tierras y masacradores de los originarios del occidente, específicamente del altiplano de Bolivia. Cuando el pueblo aymara ha sobrevivido a varias conquistas, las dos últimas la quechua y española.
La Iglesia no se salva de los ataques furibundos del gobierno, léase Evo Morales, y los periodistas pues somos declarados “enemigos públicos número 1″.

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