Un pacto con la ciencia
Un millar de andaluces se han apuntado ya a la medicina antienvejecimiento, una moda en alza. Varias clínicas de la región aplican técnicas nuevas que permiten retrasar el reloj biológico y ganar calidad de vida.
Tras el verano el interés crece
María José Guzmán
El doctor José Márquez Serres se quedó fascinado cuando escuchó por primera vez a sus colegas americanos hablar antiaging en los congresos médicos a los que acudía.
Fue en Sevilla, la ciudad donde reside y pasa consulta, en un congreso internacional celebrado en el año 2000 cuando confirmó lo que ya había leído y oído: rejuvenecer por dentro era posible sin necesidad de cirugía estética ni de trucos en el DNI.
La esperanza de vida de los andaluces que acaban de nacer supera los 100 años. “¿Quién no quiere disfrutarlos?
Hoy ya tenemos los recursos necesarios para vivir con calidad un siglo”, comenta el doctor, que preside la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (Semal).
La medicina antiedad se exportó de EEUU, donde se inició a principios de los 90 como una gran revolución de la que disfrutaban las grandes estrellas y personalidades.
En España el mismo Rey se convirtió en el mejor agente publicitario pues es público que conoce estas terapias desde hace años. Pero no se trata de un capricho de celebridades que desean tener un cuerpo de 40 años cumplidos los 60.
La lucha contra el calendario es interior y la estética es un segundo paso, no obligatorio.
El objetivo es conseguir que el envejecimiento aminore su paso y la aparición de enfermedades se retrase. Así se consigue llegar a los 70 años con la vitalidad de los 30 y con los pulmones, el cerebro, el corazón y las articulaciones trabajando sin olvidos ni sofocos.
No es ciencia ficción.
Las terapias se están aplicando en Andalucía desde principios de esta década y, de no ser por su aún elevado coste, sus adeptos serían muchos más.
“Debería ser como una nueva medicina de familia”, comenta la doctora Josefa del Río.
Desde su clínica de Ogíjares, en Granada, incorporó a su cartera de servicios la medicina antienvejecimiento nada más conocer sus resultados.
Envejecer es inevitable, pero hoy se puede elegir cómo hacerlo.
“El elixir de la eterna juventud no existe, pero sí podemos prevenir, retrasar el reloj biológico para que el deterioro sea más lento o lejano en el tiempo y las enfermedades a las que estamos predispuestos a sufrir aparezcan más tarde o incluso no lleguen”, comenta la doctora.
El enfoque de esta medicina es nuevo desde el momento en que está dirigida a personas sanas mayores de 35 años y preocupadas por su bienestar. “¿Cuándo es el momento de empezar?
Nunca es tarde, pero comenzamos a envejecer a partir de los 30 años y los 35 y 40 sería un buen momento para empezar a cuidarse, aunque si lo hiciéramos desde la niñez los resultados serían fabulosos”, explica Márquez-Serres.
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El Dia de Cordoba
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