Este material lo recibí por correo de la Biblioteca Nacional Argentina
Compra de manuscritos de Leopoldo Lugones
Borges habló mucho de Lugones y están recopiladas sus múltiples opiniones. En El hacedor imaginó una escena póstuma, reconciliatoria, ocurrida en la Biblioteca del Maestro. También escribió sobre sus últimos momentos, imaginando su viaje al Tigre por ferrocarril. Los ingenuos fetiches de los últimos días era una especie que Borges cultivaba, no tanto los postreros tramos de la vida de un hombre, sino las cosas que hará por última vez sin saberlo. Es un género imposible pues, si se quisiera, todo acto es póstumo, no se repite nada después; es muerte en vida. De muchas maneras trató Borges a Lugones para desdecirse su discípulo, con razón, pues ese concepto es imperfecto o mentiroso. Cuando Borges dice que alguien “influye benéficamente” en otro escritor, sólo puede ser una ironía estilizada o un razonamiento poco amigable.
En el prólogo a El imperio jesuítico, un libro excepcional de Lugones, Borges dice: “Hombre de convicciones y de pasiones elementales, Lugones forjó un estilo complejo, que influyó benéficamente en López Velarde y en Ezequiel Martínez Estrada. Este exornado estilo solía no condecir con los temas. En El payador (1915), que inauguró el culto del Martín Fierro, hay una evidente desproporción de la llanura, que los hombres de letras llaman la “pampa”, y los intrincados períodos; no así en El imperio jesuítico. En 1903, el gobierno argentino le encargó la redacción de esta memoria, que es ahora este libro. Lugones pasó un año en el territorio donde la Compañía de Jesús ejecutó su extraño experimento de comunismo teocrático. En estas páginas hay una afinidad natural entre la exuberancia de su prosa y la de las regiones que nos revela”. Admitamos que sea apropiado un punto de vista como éste, que sea motivo de festejo la proporción y no la desproporción entre forma y contenido. Borges ha dicho una cosa y la otra en más de una ocasión. Valía convertir este tema en un recurso para enjuiciar el mundo, pues sea que el tema y el modo de tratarlo coincidiesen, sea que estuviesen en discordancia, lo que valía era poder apreciar cómo se movía la paradoja del arte en la vida.
Maquiavelo no pensaba nada diferente, pues intentaba buscar el punto utópico en que coincidiera el carácter de los hombres con el carácter de la época, y en verdad toda su reflexión partía de que era tan necesaria como imposible esa coincidencia. Borges, en ese sentido –severo y exquisito motivo artístico– es un maquiaveliano. Ahora bien, Lugones es escritor y vida fundamental para los lectores y encrucijadas generales de la Argentina. Al mismo tiempo no cesan, no sin justicia a propósito de obvios temas muy conocidos, los pródigos reproches. Es como la pampa “exornada” que ve Borges. Otra paradoja, que es la de los manuscritos de la memoria nacional. En algún momento no valen nada, son pura materia desechable, motivo de bromas incluso para el artista célebre que en algún momento pone su firma en un papel cualquiera, advirtiendo que “esto vale”. No mañana, sino hoy. ¿No es preferible la idea de Arlt de escribir sobre bobinas de papel de un taller de imprenta, a modo de inmediatez y olvido?
Pero las cosas no son así. Proliferan hoy los estudios sobre la génesis del texto, seguramente como respuesta a una época en que los manuscritos son cada vez más escasos.
Hay escasez de manuscritos, incluso de escritos a máquina, en Olympia o Smith y Corona. ¿Cuánto falta para que nos emocionemos ante los restos amarillentos de un e-mail? La paradoja del archivo es que en su cometido valen mucho las cosas que nada valían. Pero nunca hay un “no valor”, y casi siempre vacilamos ante el valor que podemos conferirle actualmente a las piezas escritas del pasado. Las de Lugones, casi todas tienen forma de libro. En casi todos los casos podemos cotejar un libro con el “original manuscrito”, sus tachaduras, vuelcos y enmiendas. Es la obra de la escritura pero al revés, volver sobre la vacilación y el borroneo. En nombre de estas paradojas, que se convierten en una política de preservación de la memoria no trivial ni costumbrista –esos papeles son historia y símbolo, no fetiches de museo– la Biblioteca Nacional ha comprado a su bisnieta un número muy importante de esos papeles esenciales.
Para información de los lectores e investigadores, aquí damos su listado:
![]() | Manuscritos de: -Dogma de obediencia (560 hojas) -Poemas: “Despedida”, “En la maleza”, “Noche de nieve”, “La muerte de las velas”, “Fragmento pertinente”, “Guerra”, “Nocturno”; “Variante”, “Alma y montaña”, “Paseo sentimental”, “Canción del rayo de luna”. -Discurso (10 hojas) -Discurso (20 hojas “Cuando el presidente Wilson fundó…”) -Capítulo III del libro El Payador (38 hojas) -“Historia” (1 hoja) -“Francesas” (4 hojas) -“El poeta de los ilotas” (4 hojas) -“La tarde tiene también…” (4 hojas) -“El hombre ante la naturaleza” (37 hojas) -“Significado de Goethe”, 18/10/1930 (36 hojas) -“Ajenuz” (4 hojas) -“Lo que mejor caracteriza el paisaje” (3 hojas) -“La ética china” (3 hojas) -“Addenda” (6 hojas) -“El mal tiempo en el arte” (4 hojas) -“El agua en el arte” (5 hojas) -“Las vísperas trágicas” (53 hojas) -“El perfecto amor” (23 hojas) -Fragmento de Diccionario etimológico del castellano (26 hojas) -Manuscritos varios sin clasificar (102 hojas) -Original mecanografiado con correcciones de puño (18 hojas) -Cuaderno con índice y anotaciones tipo diccionario sobre mitología. |
Libro: Historia de Sarmiento, primera edición con anotaciones (ejemplar de Juana González de Lugones)
Fragmento de diario personal de Juana González de Lugones (5 hojas)
| Correspondencia de: -2 cartas de Julio A. Roca (2 hojas) -1 carta de Lugones al Ministro de Francia (2 hojas) -3 cartas de Enrique Banchs (3 hojas) -1 carta de Constancio Vigil (1 hoja) -2 cartas de Gregorio de Laferrere (2 hojas) -1 carta de Justo P. Sáenz (2 hojas) -1 carta de Zayas Enriquez (1 hoja) -1 carta de Arturo Capdevila (3 hojas) -1 carta de Roberto J. Payró (1 hoja) -1 carta de Roque Sáenz Peña (1 hoja) -1 carta de Péréferkovitch (1 hoja) -1 carta de Ángel Zárraga (1 hoja) -1 carta del general Severo Toranzo (1 hoja) -1 carta de Carlos Madariaga (1 hoja) -1 carta de Carlos Cossio (2 hojas) -1 carta –en copia carbónico– de Lugones a Carlos Cossio (3 hojas) -4 cartas de Alfonso Reyes (4 hojas) -1 carta del gerente de The First Nacional Bank of Boston (1 hoja) -1 carta de Andrés Chazarreta (1 hoja) -1 carta de Luis Yepez (1 hoja) -4 cartas de Leopoldo Sahores (4 hojas) -1 carta de Mariano de Vedia y Mitre (1 hoja) -1 carta de José Bierre (1 hoja) -2 cartas de David Peña (2 hojas) -1 carta de R. Caballero (3 hojas) -3 cartas de Enrique Rodríguez Larreta (3 hojas y una tarjeta) -3 cartas de Leonardo Castellani (3 hojas) -1 carta del Círculo de Tradición Argentina (1 hoja) -1 carta de Cornelio Hispano (1 hoja) -2 cartas de Juan Pablo Echagüe (2 hojas) -1 carta de Alfredo Bianchi (1 hoja) -1 carta de Juana González (1 hoja) -1 carta de Biblioteca Popular de Villa María (1 hoja). |
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Horacio González
Director de la Biblioteca Nacional
CONTRA LA BARBARIE, EL GENOCIDIO Y EL MEMORICIDIO
La crisis iniciada en Bolivia por los sectores separatistas, que impugnan las políticas del gobierno de Evo Morales, además de tener efectos cruentos sobre las vidas personales y sobre las instituciones estatales, dañó los archivos y colecciones públicas.
Publicamos aquí la denuncia de esta situación como acto de solidaridad general con el legítimo gobierno de Bolivia.
9 de Septiembre, Día aciago de la destrucción de la memoria cruceña
A la opinión pública nacional y mundial:
Los archivistas, documentalistas, bibliotecarios, historiadores, investigadores e intelectuales, reunidos en la Sala de Lectura de la Biblioteca y Archivo Histórico del Congreso Nacional, denunciamos ante la opinión pública boliviana y mundial el genocidio y el memoricidio que asoló a varias ciudades bolivianas entre el 9 y el 12 de septiembre de 2008.
El 9 de septiembre será recordado por el saqueo, quema y destrucción de las instalaciones instituciones públicas y privadas de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, provocando la destrucción del Archivo del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) y la quema de la Biblioteca del Centro de Estudios Jurídicos y de Investigación Social (CEJIS), delito de lesa cultura provocado por grupos violentos que emplean métodos fascistas, que responden a la Unión Juvenil Cruceñista (brazo paramilitar del Comité Pro Santa Cruz), adscritos a la Prefectura del Departamento de Santa Cruz, que actúa en abierta sedición contra el estado de Derecho y la democracia en Bolivia, desacatando la ley y usurpando funciones del Gobierno Nacional hechos que constituyen delitos penados por ley.
El 11 de septiembre de 2008, sicarios armados, provocaron una matanza de campesinos e indígenas y estudiantes normalistas en el municipio Porvenir del Departamento Pando, hecho tipificado como delito de genocidio en la querella interpuesta de oficio por el Fiscal General de la Nación, contra el prefecto Leopoldo Fernández. Las cifras aterradoras señalan aproximadamente 30 muertos y 50 desaparecidos. El 12 de septiembre, el mismo grupo incendió la Alcaldía de Filadelfia, por su afinidad con el partido de gobierno.
El 9 de septiembre de 2008 será recordado como una fecha negra contra la memoria cruceña. La destrucción del Archivo del INRA y otras instituciones como la Superintendencia Agraria , Forestal, Servicio de Impuestos Nacionales, Aduana Nacional, Empresa Nacional de Telecomunicaciones, provocados por latifundistas, agroexportadores y el capital financiero asociado a la agroindustria en Bolivia, que se resisten al proceso de cambio democrático, particularmente en el caso de la tenencia de la tierra y la plena participación de la población indígena en la gestión del Estado y la sociedad, impulsando un golpe de Estado cívico-prefectural, denunciado por autoridades de gobierno. El ataque y destrucción de archivos, bibliotecas y centros de documentación el 9 de septiembre, han sido cometidos en el curso del desarrollo de esta estrategia de sedición contra el estado de Derecho y la Democracia.
Los atentados han sido selectivamente dirigidos contra documentaciones con valor fiscal o legal, para destruirlos con el fin de sostener así la ilegal ocupación de tierras de comunidades indígenas y fiscales. No podemos olvidar que durante la dictadura del General Hugo Banzer (1971-1978), se adjudicaron millones de hectáreas para favorecer a estos grupos de poder. Nosotros, consideramos que el resguardo, la conservación y acceso de/a los documentos institucionales es un objetivo primario en el ámbito profesional y del servicio a la sociedad.
Al mismo tiempo, sostenemos el interés supremo de preservar la vida de las personas, el estado de Derecho y la Democracia, condiciones sin las cuales los fines y valores profesionales que sostenemos carecerían de genuina veracidad y valor. Por lo expuesto, la Asamblea de Emergencia declara:
1. Nuestro dolor por el genocidio perpetrado en el municipio Porvenir, Departamento Pando, el 11 de septiembre de 2008.
2. Declaramos al 9 de septiembre de 2008 como “Día aciago de la destrucción de los archivos institucionales y la Biblioteca del CEJIS en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra”, crimen de lesa cultura que debe ser sancionado.
3. Exigimos a las autoridades nacionales, departamentales, locales y/o institucionales, a erigirse en parte civil en procesos judiciales para sancionar tanto a los autores intelectuales, materiales, cómplices y encubridores del genocidio de Porvenir, como al memoricidio provocado en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.
4. Denunciamos ante el Consejo Internacional de Archivo, el Comité de la Memoria de la Humanidad, la UNESCO, la Asociación Latinoamericana de Archivos, la IFLA, y otras organizaciones de profesionales del mundo, la destrucción de los archivos y la quema de la biblioteca del CEJIS, para que estos delitos de lesa cultura no queden en la impunidad.
5. Constituir en el territorio de la República, Comités de Defensa de la Memoria de la Nación, participativo e inclusivo de profesionales y miembros de la sociedad civil, con el propósito de documentar y denunciar los actos de destrucción, depredación, robo, incendio y cualesquier otra forma de atentar contra su integridad.
6. Repudiamos la violencia política que históricamente ha determinado como objetivos insanos la destrucción de archivos, bibliotecas y centros de documentación en Bolivia y cualquier otro lugar del mundo, cuando estas deben ser conservadas por el interés público y los derechos de la Humanidad.
7. Llamamos a hombres y mujeres del país y el mundo a defender el estado de Derecho y la Democracia en Bolivia, que sigue costando sangre de los más humildes, como son los pueblos indígenas de Pando.
La Paz (Bolivia), 15 septiembre de 2008
VEINTICINCO AÑOS, VEINTICINCO LIBROS
El ciclo político inaugurado en Argentina a fines de 1983 se abrió bajo el auspicio de generosas promesas de justicia, renovación de la vida pública y ampliación de la ciudadanía, y conoció logros y retrocesos, fortalezas y desmayos, sobresaltos, obstáculos y reveses, en los más diversos planos, a lo largo de todos estos años. Que fueron años de fuertes transformaciones de los esquemas productivos y de la estructura social, de importantes cambios en la vida pública y privada, de desarrollo de nuevas formas de la vida colectiva, de actividad cultural y de consumo y también de expansión, hasta niveles nunca antes conocidos en nuestra historia, de la pobreza y la miseria. Hoy, veinticinco años después, nos ha parecido interesante el ejercicio de tratar de revisar estos resultados a través de la publicación de esta colección de veinticinco libros, escritos por académicos dedicados al estudio de diversos planos de la vida social argentina para un público amplio y no necesariamente experto. La misma tiene la pretensión de contribuir al conocimiento general de estos procesos y a la necesaria discusión colectiva sobre estos problemas. De este modo, dos instituciones públicas argentinas, la Biblioteca Nacional y la Universidad Nacional de General Sarmiento, a través de su Instituto del Desarrollo Humano, cumplen con su deber de contribuir con el fortalecimiento de los resortes cognoscitivos y conceptuales, argumentativos y polémicos, de la democracia conquistada hace un cuarto de siglo, y de la que los infortunios y los problemas de cada día nos revelan los déficits y los desafíos.
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Primeros títulos de la colección:
Cine y políticas en la Argentina. Continuidades y discontinuidades en 25 años de democracia
Gustavo Aprea
Controversias y debates en el pensamiento económico argentino
Ricardo Aronskind
Rompecabezas. Transformaciones en la estructura social argentina (1983–2008)
Carla del Cueto y Mariana Luzzi
La cambiante memoria de la dictadura. Discursos públicos, movimientos sociales y legitimidad democrática
Daniel Lvovich y Jaquelina Bisquert
¿La lucha es una sola? La movilización social entre la democratización y el neoliberalismo
Sebastián Pereyra
NUEVOS SISTEMAS DE SEGURIDAD PARA PROTEGER LAS COLECCIONES DE LA BIBLIOTECA NACIONAL
La Biblioteca Nacional ha implementado desde 2007 una serie de controles con el objetivo de acrecentar la protección de ejemplares pertenecientes a las colecciones que gestiona y pone a disposición de la comunidad. Se ha licitado y ya se ha instalado un sistema de seguridad para el acervo bibliográfico, constituido por arcos de detección de los materiales, que se complementan con las tiras de seguridad aplicables a los recursos a proteger. Estas tiras se han comenzado a colocar en todos los libros que ingresan a la colección, también en el material retrospectivo, como parte del plan de reacondicionamiento y limpieza de los depósitos y en los materiales especiales. Los arcos se han ubicado en los accesos al edificio, tanto en el principal, como en el de proveedores y personal para asegurar en una primera etapa, durante 2007, al edificio en su conjunto. En 2008 se instalarán sistemas similares en el acceso a la Sala del Tesoro. En 2009 se proyecta instalarlos en las salas de lectura del quinto y el sexto piso y en las puertas de ingreso a las Salas de Fototeca / Mapoteca y Audioteca / Mediateca. Asimismo, con el objetivo de reforzar la seguridad en los depósitos, donde se ubica el material de la colección general, y en el Departamento de Procesos Técnicos, donde se lleva a cabo el control bibliográfico de los recursos que ingresan a la Biblioteca Nacional, se instalará en las puertas de acceso a estos sectores un sistema de control de acceso con cerradura electrónica en todas las áreas donde se almacenan temporaria o definitivamente los ítem que forman parte del patrimonio documental de la institución.
REACONDICIONAMIENTO EDILICIO DE LOS SECTORES DE PROCESOS TÉCNICOS E INFORMÁTICA
La Biblioteca Nacional ha concluido a fines del año 2007 el reacondicionamiento de la instalación eléctrica, la iluminación, el soporte para redes informáticas, la tabiquería, el mobiliario y el aire acondicionado en los sectores de Procesos Técnicos e Informática en el nivel H del edificio de la biblioteca. La ejecución de estas obras ha posibilitado reorganizar, durante 2008, el Sector de Procesos Técnicos y fortalecer la infraestructura del Área de Informática de la institución. Para esta última área, se han implementado acciones que han posibilitado el mejoramiento de los niveles de seguridad y resguardo de los servidores de la institución. Ello ha permitido integrar al área de trabajo de Procesos Técnicos al equipo encargado de elaborar el inventario de la colección de partituras que posee la Biblioteca. Ambas iniciativas, orientadas a generar mejores condiciones de trabajo en dos sectores claves de la institución, redundarán en beneficio de la comunidad de usuarios presenciales y remotos de la biblioteca.
ACCESO A LA COLECCCIÓN DE LA SALA DE LECTURA PARA NO VIDENTES
La Biblioteca Nacional tiene el agrado de anunciar que, en el marco del trabajo de unificación de sus bases de datos, se ha incorporado una nueva colección.
La Sala de Lectura para No Videntes tiene en su acervo algo más de 630 títulos entre libros en Braille, libros “en tinta”, CD-ROMs, y casetes, y más de 30 títulos de publicaciones periódicas.
A mediados de septiembre, esta colección ha sido incorporada a la interfaz del Inventario general y del Preinventario Hemeroteca, y sus registros pueden ser recuperados desde el sector Catálogos en el sitio Web de la Biblioteca.
El material está disponible para el público en general en la sala de lectura “Vicente G. Quesada” de la Sala para No Videntes donde se encuentra el equipamiento apropiado para su consulta.
INAUGURACIÓN DE NUEVAS DEPENDENCIAS PARA EL DEPARTAMENTO DE ADQUISICIONES E INTERCAMBIO BIBLIOGRÁFICO
La Biblioteca Nacional ha encarado y concluido la construcción de un nuevo sector para el Departamento de Adquisiciones e Intercambio Bibliográfico. Este emprendimiento permite que en una superficie mayor y más adecuada, se lleven a cabo las tareas de Depósito Legal, Compra, Canje y Donación en forma centralizada. Hasta ahora, por falta de espacio estas se realizaban en distintas oficinas alejadas entre sí, lo que dificultaba el rápido flujo de los materiales con miras a su procesamiento y almacenamiento. La iniciativa tiende a favorecer el control del ingreso y salida del material bibliográfico, así como su distribución interna en la Biblioteca. La nueva oficina ha sido ubicada estratégicamente, con entrada independiente sobre la calle Austria, para que sea posible apartar los ejemplares en malas condiciones de preservación, antes de introducirlos en otras dependencias de la institución. La medida propende a mejorar el desarrollo de las coleccciones de la Biblioteca Nacional y apunta a proteger el patrimonio documental.
JORGE TULA
Militante de diversos fervores culturales, hacedor de revistas, librero de Buenos Aires, lector de los clásicos del socialismo italiano, solía ser sorprendido en “horarios de atención al público” entre las páginas abiertas de algún artículo de Giacomo Marramao publicado en revistas italianas que muy pocos conocían o leían. En su velatorio lucía la gorrita de visera con la que se lo acostumbraba ver. A su alrededor, viejos libros de una biblioteca socialista. Jorge Tula, socialista, boquense, catamarqueño, acompañó con celo, responsabilidad asumida y porfía intelectual la fundación de la librería Gandhi, la revista Controversia, la revista La Ciudad futura, la labor de José Aricó, el empeño político de Alfredo Bravo y el extenso rumor con que hace varias décadas intenta expresarse la cultura social del país persiguiendo sus mejores motivos. Es difícil figurarse los rastros de los itinerarios comunes a lo largo de todos estos tiempos argentinos, sin percibir la presencia del Negro Tula en todos ellos, en avance, en testimonio, en la fila que fuese, con gorrita calada, una revista inhallable doblada bajo el brazo y un comentario suave, preciso y bien modulado sobre las inagotables y difíciles realidades. No sabíamos hasta qué punto la expresión “pasado y presente”, palabras que pueden ser habituales, o pueden ser las anotaciones de un sabio italiano, o pueden ser los títulos de realce de una gran revista de la memoria argentina, también pueden ser ahora –en la medida que todo ello está vinculado a Jorge Tula–, una medida adusta del paso del tiempo y de las obligaciones que ante él –salvo inefable melancolía– nunca imaginamos con certeza cómo asumir.
JOSÉ SAZBÓN
Alguna vez se lo escuchó en mesas redondas, que son nuestro género nacional, y si exageramos, nuestro mayor inmueble cultural, relacionar la economía del algodón en Marx con el tratamiento de las materias algodonosas como alegoría de la historia, tal como en asombroso análisis las entregaba Walter Benjamin. Sazbón fue un refinado erudito, que cumplía con lo que se espera del estadio mayor de la erudición. Porque la erudición no es otra cosa que una forma del tiempo. Antes de consumarla, se siente la angustia del dato que falta, lo que haría ruborizar si no se lo posee. Lukács decía de Weber que se hubiera sonrojado si no pudiese responder adecuadamente sobre algún remoto evento ocurrido durante lejanas dinastías chinas. Pero después, cuando hizo su tarea apremiante e infinita, la erudición lleva a la forma más exigente del ensayo. Así, antes y después de la erudición procedía y se hallaba Sazbón. No es fácil recordar un estilo de ese porte; entre nosotros quizás un Jorge B. Rivera, un Mercado Vera. Antes y después de la erudición se mostraba un mecanismo, se daba un evento intelectual de carácter diverso en cada caso. Primero la zozobra y luego la expansión. El lector que se adentró en la comparación de Sazbón entre Thompson y Anderson pudo reconocer el detallismo encarnado en una pasión inmemorial, la de saber con el microscopio en la mano, viendo las pasiones engarzadas en el tejido último de los razonamientos. Escribía entonces como quien apura una copa sin demora, hasta estar seguro que se llegaba al extremo de no fulgurar más ningún dato rebelde. Este apaciguamiento debía mostrar después su forma activa en la escritura, donde la manera calma y precisa, con ornamento exacto, se adueñaba de las arduas controversias de la cultura contemporánea. José Sazbón estuvo atento a toda la cultura contemporánea que desde las innumerables formas del marxismo trataron la crisis de la razón, el surgir de las epistemologías estructuralistas y la cuestión de las determinaciones, tema sobre el que, en recordada discusión, Sazbón se negó a aprobar un concepto de despedida que Oscar Terán había acuñado bajo el título de “Adiós a la última instancia”. No puede ser sino con nostalgia que recordamos todo esto. Es que adquiere otro sabor lo que alguna vez leímos de los escritos de un profesor filosófico que rememoramos por su obra, porque en cierto tiempo fuimos coetáneos de un pequeño evento de la plantilla de ocurrencias que extenuantemente nos rodean, porque lo consideramos nuestro contemporáneo en actos de lectura donde nunca sabemos cómo vacila nuestro juicio y cómo debe proceder la valoración. Pero un día leemos una necrológica, un aviso en los diarios destinado a la reseña, el respeto y la rememoración. Y así ese escrito –este u otro escrito de Sazbón– se transforma en una extraña materia que hace a nuestro imperceptible oficio. Lo leemos entonces bajo impulsos acabados y ante lo irrevocable que se deja en herencia.
EFEMÉRIDES
4 de octubre de 1923
85 años de la muerte del escritor Estanislao S. Zeballos
8 de octubre de 1898
110 años de la aparición en Buenos Aires la revista Caras y Caretas, fundada por
José S. Álvarez "Fray Mocho"
10 de octubre de 1913
95 años de la muerte del escritor Lucio V. Mansilla
12 de octubre
Día del descubrimiento de América
La Biblioteca permanecerá cerrada el día lunes 13 de octubre
23 de octubre de 1868
140 años del nacimiento del escritor Martín Gil
24 de octubre de 1978
30 años de la muerte del poeta Francisco Luis Bernárdez
25 de octubre de 1938
70 años de la muerte de la poetisa Alfonsina Storni
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