viernes, mayo 15

Muere «Zapatones», el peregrino más popular de Compostela. D.E.P.

Tenía 61 años y será enterrado este sábado en su localidad natal de A Ponte do Porto 


Era el peregrino más famoso y fotografiado de Compostela. Juan Carlos Lema Balsas, «Zapatones», apareció muerto en Pontevedra a los 60 años. Durante casi dos décadas fue una figura omnipresente en la praza do Obradoiro de Santiago, en donde se fotografiaba con los turistas y caminantes con su traje marrón de peregrino y su barba blanca.
Sus problemas con el alcohol le llevaron a estar ingresado en un centro y a finales del 2013 sufrió un grave atropello en Melide. Tras pasar por el hospital, donde manifestó que «las personas 'importantes' se han olvidado de mí», pasó seis meses en una residencia en la que logró recuperarse y los últimos meses residió en Padrón.
El alcalde de Camariñas, Manuel Valeriano, confirmó el fallecimiento de este peregrino universal ya que Lema Balsas es natural de A Ponte de Porto, en el concello de Camariñas. Allí es donde será enterrado, este sábado. El funeral tendrá lugar a las 16.00 horas en la iglesia parroquial de San Pedro y a continuación será enterrado en el cementerio municipal. El Concello ha cedido un nicho para esta figura tan vinculada al Camino, que fue fotografiado con personalidades políticas y culturales como el rey Juan Carlos, Julio Iglesias, los integrantes del grupo Maná o el ex presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero.   
El rostro más retratado de Galicia
Túnica, concha y bastón eran su uniforme y hasta hace poco así se apostaba cada día en la Praza do Obradoiro para saludar a los visitantes, guiarles por los bares de la zona y cobrarles el servicio con una cerveza, un cigarrillo o lo que cayese. Además de elemento humano de la almendra histórica, Zapatones hacía de guía improvisado mostrando a todo guiri despistado esos lugares que se escapan a los libros de ruta.
Zapatones o Juan Carlos Lema, tenía vista de lince y nadie era más rápido que él avistando famosos. Sabía de todo y lo utiliza para todo, porque a Zapatones la vida le había enseñado a saltar sobre su espalda. El suyo era un pasado de inclusa porque sus padres le dejaron cuando era un bebé a la puerta de un orfanato y allí pasó su infancia. Fue un cura de O Cebreiro el que le dio la oportunidad de convertirse en la rutina de los que hacen el Camino. Zapatones conocía a todos porque el Camino le había abierto la puerta de lo privado de mucha gente. De sus múltiples viajes contaba que conoció a un monje budista, a una mujer que ahora es benedictina y a una prostituta barcelonesa que quería cambiar.

En diciembre del 2011, enfermo y solo, pidió socorro al enfrentarse a un desahucio. El propietario de la casa en la que sobrevivía, ubicada en Brañas de Sar, reconocía que le había dado un ultimátum.

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